PERU RATON&ROLL

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Es una de las bandas emblemáticas del rock and roll actual, el estilo y compararlos , además de ganarselos como los Rolling Stones latinoamericanos por su energía sobre el escenario, riff rocanroleros , hits y trayectoria le dieron el galardón de banda consolidada que escribe la historia del rock and roll en español con renombre....esto es la banda de Juanse, Sarco, Roy y Memi....Los Ratones Paranoicos, Rock and Roll en español con sonido propio.

PABLO MEMI: “Es una época muy buena para los Ratones"

El bajista reincorporado al grupo después de 10 años, le cuenta a 10musica cómo fue el reencuentro con el público, con la banda y cómo ve al movimiento de rock stone que supieron engendrar.

Qué sobresale en el paisaje de la habitación de hotel en la que Pablo Memi, bajista reincidente de los Ratones Paranoicos, se dispone a hablar con 10Música? No, de eso nada. Y de eso, menos que menos. Lo que se ve en cantidades, sobre la cama, por todas partes, son partituras. Más músico que nunca se lo ve a Pablo en este regreso.
Formado académicamente en las bellas artes prácticas del contrabajo. Con los tímpanos curtidos de mucho blues, mucho jazz, mucho swing, mucho soul, algo de rock. Cargado de experiencias musicales periféricas a la de una banda de rock n’ roll. Está diez años mayor que aquel que abandonó un barco que –a todas luces– parecía a punto de naufragar, víctima de olas que amenazaban canciones, salud, amistad. Y hoy vuelve, y flota en el aire una sensación de revitalización del grupo, como un retorno a las épocas florecientes de Fieras lunáticas, pero con experiencia y madurez a cuestas. ¿Cuánto tiene que ver Memi con esto? Bastante.



Un tiempo después de que te fuiste del grupo te perdimos el rastro. ¿Qué estuviste haciendo?

Inercialmente armé una banda con Germán Wiedemer, que ahora es pianista de Memphis. Sonaba bien, grooveaba lindo. Y resulta que al cabo de unos meses lo único que estaba haciendo era reemplazar una cosa por otra sin saber qué quería hacer. Me vi envuelto en compromisos de ensayos, remando de abajo y autoinfligiéndome presión, y no era lo que yo quería. Ahí me fui de viaje por Bélgica, Holanda e Inglaterra, volví, toqué en una orquesta de boleros... al mismo tiempo entré a una escuela de música con orientación clásica, para estudiar contrabajo: te da un entrenamiento impresionante. Después de eso empecé a trabajar con mi socio pianista, con quien hicimos algunas producciones discográficas, la música de un largometraje… ahora estamos haciendo la de otro, tengo un tercero para cuando termine éste. Así que siempre estuve vinculado con la música, pero desde otro lado.

Nunca se aclaró del todo por qué te fuiste en aquel momento. Tampoco qué se tuvo que dar para que vuelvas.

Se tuvieron que dar diez años. Y cuando me fui era un agotamiento que tenía que ver con la relaciones, con las giras, con crisis personales… una serie de cosas que convergieron. Y aparte de todo lo que es conflicto, la necesidad de hacer otras cosas, que hoy puedo pensar “las podía hacer igual”, pero de alguna manera está tan forjada una identidad tuya dentro de un grupo que te cuesta hacer otra cosa. Yo me fui del grupo y me despojé de todo el pasado. Y el comienzo de esta segunda etapa fue cuando nos encontramos con Juanse en la grabación de un disco homenaje a Hendrix, que hicimos una versión de “Freedom” en vivo que salió impresionante.

¿Seguiste en contacto con ellos?

Sí, pero en lo social más que nada. Un par de veces los fui a ver.

¿Cómo era ver a tu grupo de afuera?

Al principio fue raro, pero no duró mucho. Me acuerdo que yo vivía en un séptimo piso y enfrente había una obra en construcción con una marquesina de ocho paños que decía “Ratones Paranoicos en el Luna Park”. ¡Parecía a propósito! Salía al balcón, veía eso con la cara de Fabián y me parecía rarísimo. Pero después te acostumbrás.

¿Cómo llegaste a la banda otra vez después de todo eso?

Me encontré con Juanse en esa grabación, después él me invitó a grabar un tema de su disco solista y un día me llamó Sarco, me dijo que Fabián se estaba yendo del grupo y si quería tocar. Ahí parecía que todo convergiera para que fuese así. Lo llamé a Andrew Oldham, que yo seguí en contacto con él durante todos estos años, y le dije “está la posibilidad de volver a Ratones”. Y me dijo “¿por qué no?”. Lo hablé con mi mujer y ella ponía reparos por el tema de las giras, y la única duda era esa: la de retomar el tren. Pero la comunicación musical y el vínculo estaban perfectos.

¿Con qué banda te encontraste?

Con instrumentistas más afianzados… personas más maduras, pero musicalmente es todo mucho más interesante. Hemos entablado unas comunicaciones musicales buenísimas, que tienen que ver con canciones pautadas, improvisaciones, diálogo, articulación. No es marcar cuatro, hacer una canción y pasar a otra.

¿Que extrañabas más cuando estabas afuera?

Tocar con esa regularidad. De todas formas tocaba mucho, tengo montado un estudio en mi casa, en un momento toqué con Cristina Dall de las Blacanblus, fui con ella a tocar a Buzios y se armó un trío que estaba buenísimo, de piano, contrabajo y batería, y esa fue la etapa que con más regularidad toqué. Aparte los Ratones están en una muy buena época: hay muy buen sonido, mucha producción, da gusto.

Se nota una gran diferencia entre el momento en que te fuiste y ahora, ¿no?

Y sí, había una crisis interna. Habíamos pasado por momentos muy buenos, de haber tocado con Mick Taylor, con los Stones, de haber girado mucho. La cosa en un momento entró en una curva. Yo creo que tuvo mucho que ver la parte de management, que era bastante caótica. Faltaba un contrapeso, algo que pusiera una sistematización… era más caótico que el grupo.

¿Cómo fue tu reencuentro con la gente?

Muy bueno. Lo noté cuando tocamos en Mar de Ajó, porque viajó mucha gente de Buenos Aires. En diez años, hay una generación que no me vio tocar. Pero para los que seguían al grupo de antes fue un reencuentro.

¿Qué proyectos tienen ahora?

Nos va a producir Andrew Oldham el disco nuevo, probablemente en abril. El plan es grabar una parte acá, otra parte en Nueva York, también mezclarlo allá, y después todo lo que sigue: presentarlo, salir de gira, etc. Pero con el entusiasmo de toca un disco que todos coincidimos en que va a estar bueno. Cuando yo hablé con Andrew aquella vez me dijo que él producía el disco, así que fue otra razón más para volver.

Parece una vuelta al mejor estado de la banda, en varios sentidos… tu regreso, el de Oldham…

Sí. Andrew es un mago en el estudio. Por ahí te sumergís en una cosa caótica con él, pero tiene control instintivo de lo que va pasando ahí adentro. No te vas a encontrar con un tipo que anota en la planilla y te dice todo lo que vas haciendo, pero el suyo es un caos creativo. Yo hice algunas producciones, y a veces lo difícil es que lo esencial del grupo se mantenga y uno no se imponga. El sabe como conducir esa energía.

Durante este tiempo que estuviste fuera del grupo se armó un movimiento muy fuerte de rock stone que los toma como influencia principal…

Sí, e incluso lo reconocen muy cariñosamente. En Cosquín se acercaron muy afectuosamente a mí Toti de Jóvenes Pordioseros y Pier, y todos reconocían a Ratonescomo un referente de cuando eran chicos y empezaron a tocar. Desde afuera vi como crecía ese movimiento de rock stone, rocanrol, rolinga, como lo quieras llamar…

¿Y cómo lo viste?

Lo veo que está en proceso. El otro día me preguntaban si no lo veía un poco chato, pero si uno lo piensa como si fuese un desarrollo hasta el día de hoy y hubiese una conclusión, puede ser. Pero muchos están en plena etapa de evolución, tienen tiempo de seguir creciendo. Para mi lo más importante es escuchar mucho y proyectarse hacia atrás. Si escuchaste a los Stones andá a Muddy Waters, a Willie Dixon, a Otis Spann, ir para atrás, para los costados, buscar… y la esencia está en lo rítimico.

Diego Mancusi
Fuente: 10musica.com

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